sábado, 30 de abril de 2022

LOS DUELOS Y SUS ETAPAS. ¿QUÉ HACER SI HE PERDIDO A ALGUIEN?


Todos Nosotros hemos atravesado alguna vez algún tipo de duelo ante la perdida de alguien o algo. Sin embargo, existen duelos que por su intensidad nos hacen tambalear nuestra salud mental y perturban todas nuestras relaciones debido a los síntomas que podemos llegar a experimentar ante un duelo. 

¿Qué hace que un Duelo sea normal y otro patológico?

¿Cuándo deberíamos preocuparnos? 

¿Qué se puede hacer ante esta situación? 

Se habla de un duelo frente a la pérdida de una persona amada, de algún objeto, de alguna mascota o de alguna abstracción como el trabajo por ejemplo, que represente lo mismo que un ser amado. 

En un proceso de Duelo, vemos en el sujeto afecciones de la conducta normal pero no nos preocupamos por que sabemos que pasado cierto tiempo, el sujeto será capaz de retomar su vida con normalidad, una vez superando dicha pérdida.

Sin embargo, todos hemos sabido que existen sujetos para los cuales dicha pérdida ocasiona graves afecciones en su vida, Los vemos profundamente dolidos, sin interés alguno por el mundo externo, deprimidos y con una desazón generalizada que después de mucho tiempo nos hace pensar en que el duelo jamás será superado.

En estos casos es común encontrar sentimientos de vacío, auto reproches, una rebaja en el autoestima y una necesidad delirante de auto castigos o auto sabotajes. 

cuando están presentes todos estos elementos excepto la rebaja del sentimiento de Si mismo y no dura mucho tiempo entonces podemos hablar de un duelo. 

Sin embargo, cuando todos estos elementos son complementados por la rebaja del autoestima y los autocastigos y esto se extiende en más de un año entonces se pudiera tratar de "melancolía". 

Entonces, ¿cuál es la diferencia sustancial entre el duelo y la melancolía?

Cuando perdemos a un ser querido o alguna abstracción igualmente amada, tenemos que retornar toda la energía amorosa que depositamos en esa persona o en esa abstracción. Sin embargo, para poder retornar esa energía amorosa debe suceder una elaboración ya que ella misma tenía un destino fijado que era la persona o abstracción ahora perdida. 

Al parecer esa energía queda "flotando" un tiempo en la falta de la persona o abstracción amada antes de poder ser retornada a nosotros. 

Ante la falta, el yo renuncia a la realidad y enviste los recuerdos, las expectativas y todo aquello que pueda llenar psíquicamente la falta de la persona u abstracción amada para sustituir esa falta al menos en el mundo psicológico. 

Esto sucede mientras nuestro "yo" ordena pieza por pieza al objeto perdido y de igual forma, retorna la energía amorosa depositada en el objeto de amor pieza por pieza hasta que se retira totalmente del objeto perdido y lo re elabora en el "yo". 

Claro que este proceso es doloroso y supone un gran gasto de energía y tiempo para el "yo" el poder terminar de retirar primero la energía de amor y luego regresarla a donde surgió. 

para términos técnicos, llamaremos a esa energía de amor "libido". 

lo anterior en términos normales es como sucede, pero en casos preocupantes como los citados casos de melancolía, entonces esto no puede ser elaborado de dicha forma. 

"En un duelo, el mundo se ha hecho pobre y vacío, en la melancolía, eso mismo le ha ocurrido al yo" (Freud, S. 1915)

En términos generales, cuando una persona atraviesa por una melancolía, se puede vislumbrar que la pérdida no ha podido ser superada por que la libido que ha sido depositada en ese objeto de amor ha sido tanta que el propio "yo" se ha fundido entrelazado en el objeto amado. Entonces al haber perdido al objeto amado también se ha perdido al propio "yo". 

Los auto reproches son entonces reproches a un ser amado que ya no esta, los autocastigos, son castigos a un ser amado que ya no está pero que queda identificado con uno mismo ahora que ya no queda nada mas.  

Esto evidentemente trae consigo una serie de síntomas y conductas que dificultan al individuo una vida normal. Por ello es importante que lo más pronto posible, la libido que fue depositada en el objeto perdido retorne al propio "yo". 

Esto resulta decepcionante para la persona que sufre de melancolía ya que es precisamente el propio "yo" lo que ha perdido. Entonces, pedir que realice actos de amor propio que con el tiempo le devuelvan su propia libido, le sonará bastante indeseable pero es totalmente necesario.

El amor propio es lo que debemos fortalecer ante cualquier duelo o pérdida que atravesemos. 

En este sentido, las etapas ya conocidas del duelo serán mejor sobre llevadas si las fundamentamos en el amor propio. 

En el modelo de Kübler - Ross, las 5 etapas que atravesaremos en un duelo son las siguientes:

1.- Negación

2.-Ira

3.-Negociación

4.- Depresión 

5.- Aceptación

Pero es importante mencionar que en ningún caso estas etapas se van a llevar en orden. 

el decurso de estas etapas generalmente es caótico. 

puede ser que comencemos con la depresión y después atravesemos por la ira, o viceversa 

pero en ningún caso nuestro mundo anímico sigue patrones establecidos. 

por tal motivo, si en tu elaboración de duelo sientes que retrocedes alguna etapa es totalmente normal ya que el yo se encuentra en proceso de elaboración parte por parte. 

lo importante es siempre vivir las etapas del duelo desde el amor propio y claro, ante casos mas agravados buscar siempre la ayuda de un profesional de la salud mental.


PSIC. JUAN PABLO MORALES 


BIBLIOGRAFIA: 

-Freud, S. "Duelo y Melancolía" (1915)

-Kübler-Ross, E. (1969). On death and dying. New York: The Macmillan Company.




sábado, 23 de abril de 2022

¿Cuánto tiempo tengo que ir al psicólogo?

 

Has decidido acudir a psicoterapia. 

o tal vez estás considerándolo

incluso, puede ser que estés retomando un proceso terapéutico después de mucho tiempo. 

es normal que te asalten muchas dudas. 

sin embargo, pareciera ser que una de las preguntas que más nos atormentan cuando acudimos a terapia es: 

¿Cuánto tiempo va a durar esto? 

¿siempre es largo un tratamiento psicológico?

¿un psicólogo me puede dar de alta? 

¿Cuándo me voy a "curar"? 

La respuesta mas evidente a esta pregunta pudiera ser que la duración del tratamiento va a depender en gran medida de los objetivos que quieras lograr al acudir a psicoterapia. De hecho, es recomendable que cuando inicies o re inicies un tratamiento psicológico, lleves bien claro al menos un objetivo que quieras lograr con ese tratamiento. 

Sin embargo, en el mundo real esto es muy difícil ya que no siempre se sabe por donde comenzar. incluso, la mayoría de las veces, terminamos tratándonos de cosas que nada tenían que ver con nuestro primer objetivo de tratamiento. 

lo cierto es que ningún psicólogo profesional te va a negar la atención por no tener un objetivo claro. 

en la terapia ambos fluirán con lo que se manifieste en el consultorio. 

lo que es cierto es que una cura Rápida es lo mejor para ambas partes. Tanto el paciente como el terapeuta quieren y necesitan ver avances rápidos. 

por este motivo, los esfuerzos por acelerar la duración de los tratamientos psicológicos han existido desde siempre. 

hoy día, en un escenario post-pandémico y con las incesantes y actuales guerras esparcidas por doquier por parte de las potencias mundiales, la prisa por curarse o de al menos, aminorar los síntomas psicológicos parece ser aun mas imperante y necesaria. 

En repetidas ocasiones, la principal causa por la que un proceso terapéutico no avanza y se extiende en el tiempo es por las ya conocidas resistencias del paciente a abandonar viejos modelos establecidos para adoptar otros nuevos que supongan el salir de la famosa "zona de confort".

Cuando se trata de este tipo de resistencias existe un método muy bueno que aplican los psicólogos y es el de fijar un plazo determinado para registrar algún avance que es acordado de mutuo consentimiento. Esto obliga al paciente a poner de su parte en el tratamiento psicológico y sirve para derribar algunas de las resistencias que el paciente pueda llegar al tratamiento. 

sin embargo, esto no siempre supone que el tratamiento sea exitoso o que se pueda llevar a buen término. 

la mayoría de las veces este método solo ayuda para algunos objetivos en específico, pero como se mencionaba anteriormente, esos objetivos en el decurso del tratamiento tienden a expandirse, complementarse, modificarse o a veces incluso hasta sustituirse por otros objetivos más preponderantes y/o profundos. 

En términos generales, existen dos momentos en los que se puede hablar del término de un tratamiento psicológico:

1.- Cuando la sintomatología del paciente ha remitido 

2.- Cuando el terapeuta Juzga que el paciente puede afrontar las dificultades de la vida por sus propios medios y recursos, algunos potencializados por el tratamiento y otros adquiridos en el mismo.

Ninguno de estos dos escenarios excluye la posibilidad de que después sobrevengan otros síntomas o la necesidad de retomar el proceso terapéutico por acción de los eventos impredecibles a los que estamos todos expuestos. 

Se pudiera hablar teóricamente de un término total del tratamiento psicológico cuando el paciente alcance un nivel psíquico absoluto de normalidad y de perfecta adaptación al entorno y a los problemas 

Pero en la práctica, esto no sucede. 

Muy difícilmente podemos hablar de una "completa normalidad" y mucho menos de una "ausencia de problemas". 

Esto pertenece a la utopía que todos los tratamientos psicológicos desearían alcanzar. 

Una definición más práctica y realista del término de algún tratamiento psicológico sería cuando merced al fortalecimiento del "YO",  el paciente sea capaz por sí mismo de interiorizar un juicio realista, unas actitudes maduras y unas estrategias de afrontamiento saludables ante cualquier situación que la vida le presente. 

Esto claro, temporalmente y sin desechar la posibilidad de regresar al tratamiento siempre que lo necesite. 

En este sentido entonces tenemos que existen sujetos que después de un cierto tiempo de tratamiento psicológico, podrán hacer frente por sí mismos a sus conflictos con la completa libertad de pensamiento de volver siempre que lo necesite pero en términos generales realizar su vida con completa normalidad sin dependencia a ningún agente externo y volcando de sí su máxima potencialidad habiendo resuelto en tratamiento aquellos conflictos psicológicos que pudieron habérselo impedido. 

Por otro lado, sin embargo, tenemos también que existen sujetos en el otro lado de la balanza para los cuales será imposible el lograr dicha autonomía e independencia de un proceso terapéutico. 

Generalmente son pacientes que han sufrido traumas extremadamente incapacitantes pero esto no es una regla 

Hay pacientes que con todo en contra cuentan con recursos personales que a pesar de que hayan sufrido traumas muy grandes son capaces de funcionar con normalidad. Así mismo, hay individuos que sin haber sufrido necesariamente mucho, sus recursos y herramientas personales les dificultan una vida plena en términos psicológicos. 

Al parecer existe una tendencia constitucional que provoca que haya individuos capaces de domeñar, a veces con ayuda terapéutica, sus propios demonios y existen quienes no son capaces de realizar dicha hazaña por su cuenta. 

En el segundo caso, un proceso terapéutico será un acompañamiento necesario de por vida, sobre todo cuando éstas tendencias pongan en peligro la integridad física y psicológica del individuo propio o de otras personas. 

No se puede pensar en encajonar un tratamiento psicológico a un lapso de tiempo determinado ya que si bien esto pudiera funcionar para ciertos objetivos, el ser humano es un ser complejo que está integrado por muchas variables sociales, culturales, sexuales, espirituales e individuales. 

El tiempo del tratamiento dependerá en gran medida de las predisposiciones personales, las circunstancias del individuo, sus propias herramientas e incluso su propia constitución genética y social. Por tal motivo, siempre se debe considerar cada caso como único y valorar con objetividad la necesidad de prolongar en el tiempo el tratamiento o saber terminarlo cuando sea necesario. 

Independientemente del tiempo que pueda durar algún tratamiento psicológico, la medida que debe interesar es el avance cualitativo en cuánto a salud mental y calidad de vida que puedas lograr así sea en una semana o en una década de tratamiento seas paciente o seas terapeuta. 

PSIC. JUAN PABLO MORALES LLAMAS 
 







 


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