Juan Pablo Morales Llamas.
"somos del mismo material del
que se tejen los sueños.
nuestra pequeña vida está
rodeada de sueños"
-William Shakespeare.
Al hablar de los sueños existe siempre una tendencia a concebirlos como algo oculto e incluso esotérico; esta propensión aumenta si discutimos de dilucidar o descubrir el material onírico. Sin embargo, Sigmund Freud ilustra este tema lóbrego de por sí, aclarándolo y brindando una interpretación que va mas allá del simple significado de los sueños, una interpretación teñida de la seriedad característica en él, que aporta a la psicología un saber invaluable; nos aproxima por primera vez al inconsciente parlante a través de los sueños.
En el capítulo dedicado a la interpretación de los sueños, en su libro introducción al psicoanálisis, Freud explica al sueño en dos instancias: la primera, llamada sueño manifiesto, es aquel sueño que nos aparece desprovisto de significado con una amplia extrañeza; la segunda, llamada sueño latente, es el significado que para el sujeto tienen las imágenes y elementos del sueño. la práctica psicoanalítica con la técnica de asociación libre nos proveerá del significado de esto.
En la obra antes citada, Freud nos indica que "... el sujeto del sueño dispone de una forma de expresión simbólica de la que no solo no tiene el menor conocimiento en la vida despierta, sino que tampoco le es posible reconocerla cuando le es comunicada por otra persona" (Freud, S. introducción al psicoanálisis,2000, alianza ed.). Observamos que en el sujeto el significado del sueño escapa a la consciencia, se ha elaborado inconscientemente. Ésta elaboración del sueño es una labor que transforma el sueño de los símbolos claros en uno de significados ocultos, símbolos que existen solo en el inconsciente del individuo y significan solo para su construcción personal, a esto Freud le llama transformación del sueño latente en manifiesto y responde a situaciones de mera defensa psíquica contra tendencias perturbadoras en el individuo.
Si bien los símbolos oníricos concurren solo en el inconsciente del sujeto en cuanto a significado describimos, y de este modo no existe un "diccionario" donde venga explicado el significado universal de cada símbolo, también es cierto que existe en el "folcklore" de los pueblos relaciones simbólicas en su lenguaje, de tal modo que una cosa describe a su vez otra distinta. Tal es el ejemplo de nombrar al pene con distintos nombres de cosas que lo asemejen. Esta significación general es un elemento que toma el inconsciente para deformar los sueños y su significado latente, dejándolo oculto a la consciencia.
así mismo, existen autores como H. sperber que hablan de un "lenguaje fundamental" y que "... las necesidades sexuales han intervenido en la génesis y evolución de la expresión oral..." (H. Sperber, el simbolismo en general, anthropos,Barcelona, 1988). Basado en esto, Freud habla acerca de la antítesis, en donde todo elemento manifiesto capacitado de tener un contrario puede aparecer empleado en su propio sentido o en el opuesto , incluso a veces en ambos sentidos; y prosigue: "... este extraño mecanismo de la elaboración onírica, encuentra una feliz analogía en la evolución del idioma. Muchos filósofos afirman la existencia de antítesis en las lenguas mas antiguas: fuerte-débil, claro-oscuro, son designados por la misma palabra" ( Freud, S. 1900). Estas antítesis, cambios de sentido, cosas nombradas por otras cosas, inherentes a las lenguas de los pueblos, son elementos inscritos en nuestra psique que resultan muy cómodos para la elaboración onírica de latente en manifiesto.
Así, la elaboración onírica consiste esencialmente en una transformación de ideas en sucesos alucinatorios: el inconsciente transforma los procesos psíquicos, deseos, tendencias, etc. en imágenes que designan significados eminentes para de esta forma no entenderlos y que no perturben nuestro sueño ni nuestra tranquilidad consciente. De la misma forma en que los síntomas histéricos son una sustitución de una serie de tendencias anímicas a las cuales un particular proceso psíquico llamado represión ha impedido llegar a su normal exutorio por medio de la actividad anímica consciente, los sueños son una transformación de ideas inconscientes en imágenes con significados deformados unidos a otros significados y representaciones como una basta cadena psíquica.
Si deseamos comprender un poco más estos procesos inconscientes, es vital verlos semejantes a un idioma bien elaborado, un flujo de ideas y pensamientos que elegantemente han sido transformados en imágenes escapando a nuestro entendimiento; semejante a una lengua antigua, como la china, la cual es difícil de entender debido a que un símbolo designa muchos significados. Este idioma se muestra reducido a su materia prima, estado semejante a la forma de expresión del inconsciente después de sufrir la disociación a que la elaboración onírica le somete eliminando la expresión de las relaciones inmediatas o lógicas.
Es por esto que el lenguaje y los sueños tienen una semejanza colosal, sin embargo, esta semejanza reside en una diferencia sustancial y diametralmente opuesta, a saber: el lenguaje tiene como objetivo principal el comunicar, los sueños por su parte, tienen como función el distraer a la consciencia de lo que sucede en nuestro inconsciente, pero que puede expresar más de lo que imaginamos.
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