EL PSICOANÁLISIS, UN ARTE MUY ANTIGUO.
Juan Pablo Morales Llamas.
Es común en el
psicoanálisis recurrir a los mitos griegos para ilustrar ciertos fenómenos de
la vida anímica del ser humano; de cierta forma, me deja la impresión de que
los griegos ya conocían todo lo que el psicoanálisis vino a decirnos muchísimo
tiempo después. Casi como si con el
trabajo de Sigmund Freud se redescubriera este saber milenario de la condición
humana afectiva, como si se hubiera recordado.
Claro está que
solo se puede recordar lo que se ha olvidado y una forma muy eficiente de
hacerlo es preguntándonos cosas sobre nosotros mismos, o cosas que tengan que
ver con lo olvidado para de alguna forma rastrearlo en su escondite
inconsciente y traerlo de nuevo a la conciencia. Es por esto que después de
empaparme de la teoría psicoanalítica (hasta donde mis posibilidades
intelectuales y académicas me han permitido) ha surgido en mí una pregunta
difícil de contestar… ¿Por qué la actividad sexual del ser humano suscita
conflictos anímicos, neurosis… por que se asocia con el mal, la suciedad, el
pecado… cual es la raíz de esta actitud hacia la sexualidad siendo algo tan
primario en la biología del ser humano…algo así como comer, dormir, etc?
además, cualquier clase de placer es objeto de privaciones por parte del
individuo moral.
Mucho tiempo después
de hacerme estas preguntas tan vagas me di cuenta de que Michael Foucault supo
formularlas mejor que yo y más aún, supo darles respuestas, en su obra:
“historia de la sexualidad. 2. El uso de los placeres” donde menciona:
“¿Por qué el
comportamiento sexual, por qué las actividades y placeres que de él dependen,
son objeto de una preocupación moral? ¿de dónde proviene ésta inquietud ética,
que por lo menos en ciertos momentos, en ciertas sociedades, en ciertos grupos
parece más importante que la atención moral que se presta a otros dominios? ¿Cómo,
por qué y en qué forma se constituyó la actividad sexual como dominio
moral?...” (Foucault, M. 1984).
Dice Foucault que
se trata de una preocupación muy antigua, y se remite a las prácticas
greco-latinas: las artes de la “aphrodysia”, mismas que se fundieron con la
moral cristiana unos siglos más tarde y que dan como resultado la moral sexual
actual. Cabe resaltar la reflexión de este autor con respecto de esta
problematización moral, donde señala que la moral que se ha gestado a través de
los siglos, desde los griegos y de la que ahora somos herederos, es una moral
pensada por hombres y para hombres, los cuales deben vigilar y cuidar a la
mujer bajo su poder y apartarse de ella cuando está bajo el poder de otro.
En la antigua
Grecia, lo importante está menos en el contenido de la ley y más en la actitud
que obliga a respetarla, de ahí que existan distintas maneras de ser fiel, por
ejemplo, a la esposa, y por consiguiente distintas formas de no serlo.
Dice Foucault a
manera tentativa de respuesta a las cuestiones anteriormente mencionadas
que: “… si en la actividad sexual puede
señalarse el bien o el mal no es a pesar de su naturalidad sino en razón de la
forma en que fue dispuesta por la naturaleza. El placer sexual es común a los
animales; el comer asegura la existencia propia; el acto sexual, la de la
especie. Sin embargo, la naturaleza añadió al acto reproductivo un placer sin
igual…”
El mismísimo
Platón, en “LEYES”, dice que: “la
privación sexual no radica en que el acto sea un mal, radica más bien en que
desencadena una fuerza, una “energeia”, que por sí misma pasa al exceso”.
La cuestión moral
será la de hacer frente a eta fuerza, cómo dominarla y cómo hacer frente a su
adecuada economía.
En la reflexión
de los griegos clásicos, la problematización moral de la bebida, la comida y el
sexo, se daba de forma muy similar. Para ellos, la necesidad debe ser el
principio rector ante estos placeres. “es la fatiga la que acrecienta las ganas
de dormir y no la ociosidad sostenida”. (Platón, leyes).
Podemos
vislumbrar en el pensamiento griego, una actitud hacia estos placeres de
combate, y una concepción de estos placeres, de que deben ser satisfechos en
ciertos momentos: “kairos”.
Y de hecho, se
presupone la distinción entre dos partes del alma en constante lucha: una
inferior y otra superior; y al aseverar esto se observa una paradoja, pues al
pretender que uno mismo es más fuerte que uno mismo, implica que uno sea más
débil que uno mismo.
Con respecto de
esto, el mismo Freud dice unos siglos más adelante: “la sexualidad es la única
de las funciones del organismo animado que traspasando los límites individuales
asegura el enlace del individuo con la especie. Las condiciones de la vida
psíquica del hombre son las que generan el conflicto; mismas que han elevado al
hombre por encima del animal”. (Freud, introducción al psicoanálisis).
Con todo esto,
podemos no perder de vista las brutales semejanzas entre el pensamiento moral
de los griegos y la relación que guarda esto con la sociedad neurotizante
actual y a su vez, las semejanzas de la cosmogonía de los griegos con lo que
enseña el psicoanálisis. Pues desde antiguo se concebían “fuerzas opuestas en
el alma del individuo, en constante lucha, una inferior y otra inferior”,
“energeias capaces de salirse de control”, y un largo etcétera.
Y parafraseando a
Freud: la privación no es siempre causa de neurosis, pero en todo caso de
neurosis está presente la privación libidinal. Es decir, desde antiguo, la
privación sexual del ser humano ha sido un factor importante en el ámbito de lo
moral, al menos en occidente y ahora ya sabemos que esta problematización moral
de la conducta sexual del ser humano se puede rastrear, “recordar” desde
tiempos inmemoriales y las fuerzas inconscientes y libidinales siempre han
conservado la misma dinámica intra-psíquica en el ser humano; creo que para
entender la contracción de la neurosis en la sociedad actual es clave
comprender estas cuestiones éticas y filosóficas que a occidente atañen desde
tiempos inmemoriales.
Tal vez la pregunta
que plantee al principio sea difícil de responder a cabalidad, sin embargo,
creo que es vital para el psicoanálisis entender un poco más acerca de ésta preocupación
que a lo largo de tantos años ha asaltado a la humanidad, al grado de
convertirse en objeto de inquietudes morales. Así mismo, el psicoanálisis con
su saber, otorga una visión distinta de la problemática y una alternativa “zurcidora”
a la angustia que ésta temática moral y filosófica, a saber, la de la
sexualidad, ha suscitado durante tanto
tiempo a la especie humana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario