lunes, 14 de julio de 2014

EL PSICOANÁLISIS, UN ARTE MUY ANTIGUO.

Juan Pablo Morales Llamas.

Es común en el psicoanálisis recurrir a los mitos griegos para ilustrar ciertos fenómenos de la vida anímica del ser humano; de cierta forma, me deja la impresión de que los griegos ya conocían todo lo que el psicoanálisis vino a decirnos muchísimo tiempo después. Casi  como si con el trabajo de Sigmund Freud se redescubriera este saber milenario de la condición humana afectiva, como si se hubiera recordado.
Claro está que solo se puede recordar lo que se ha olvidado y una forma muy eficiente de hacerlo es preguntándonos cosas sobre nosotros mismos, o cosas que tengan que ver con lo olvidado para de alguna forma rastrearlo en su escondite inconsciente y traerlo de nuevo a la conciencia. Es por esto que después de empaparme de la teoría psicoanalítica (hasta donde mis posibilidades intelectuales y académicas me han permitido) ha surgido en mí una pregunta difícil de contestar… ¿Por qué la actividad sexual del ser humano suscita conflictos anímicos, neurosis… por que se asocia con el mal, la suciedad, el pecado… cual es la raíz de esta actitud hacia la sexualidad siendo algo tan primario en la biología del ser humano…algo así como comer, dormir, etc? además, cualquier clase de placer es objeto de privaciones por parte del individuo moral.
Mucho tiempo después de hacerme estas preguntas tan vagas me di cuenta de que Michael Foucault supo formularlas mejor que yo y más aún, supo darles respuestas, en su obra: “historia de la sexualidad. 2. El uso de los placeres” donde menciona:
“¿Por qué el comportamiento sexual, por qué las actividades y placeres que de él dependen, son objeto de una preocupación moral? ¿de dónde proviene ésta inquietud ética, que por lo menos en ciertos momentos, en ciertas sociedades, en ciertos grupos parece más importante que la atención moral que se presta a otros dominios? ¿Cómo, por qué y en qué forma se constituyó la actividad sexual como dominio moral?...” (Foucault, M. 1984).
Dice Foucault que se trata de una preocupación muy antigua, y se remite a las prácticas greco-latinas: las artes de la “aphrodysia”, mismas que se fundieron con la moral cristiana unos siglos más tarde y que dan como resultado la moral sexual actual. Cabe resaltar la reflexión de este autor con respecto de esta problematización moral, donde señala que la moral que se ha gestado a través de los siglos, desde los griegos y de la que ahora somos herederos, es una moral pensada por hombres y para hombres, los cuales deben vigilar y cuidar a la mujer bajo su poder y apartarse de ella cuando está bajo el poder de otro.
En la antigua Grecia, lo importante está menos en el contenido de la ley y más en la actitud que obliga a respetarla, de ahí que existan distintas maneras de ser fiel, por ejemplo, a la esposa, y por consiguiente distintas formas de no serlo.
Dice Foucault a manera tentativa de respuesta a las cuestiones anteriormente mencionadas que:  “… si en la actividad sexual puede señalarse el bien o el mal no es a pesar de su naturalidad sino en razón de la forma en que fue dispuesta por la naturaleza. El placer sexual es común a los animales; el comer asegura la existencia propia; el acto sexual, la de la especie. Sin embargo, la naturaleza añadió al acto reproductivo un placer sin igual…”
El mismísimo Platón, en “LEYES”, dice que: “la privación sexual no radica en que el acto sea un mal, radica más bien en que desencadena una fuerza, una “energeia”, que por sí misma pasa al exceso”.
La cuestión moral será la de hacer frente a eta fuerza, cómo dominarla y cómo hacer frente a su adecuada economía.
En la reflexión de los griegos clásicos, la problematización moral de la bebida, la comida y el sexo, se daba de forma muy similar. Para ellos, la necesidad debe ser el principio rector ante estos placeres. “es la fatiga la que acrecienta las ganas de dormir y no la ociosidad sostenida”. (Platón, leyes).
Podemos vislumbrar en el pensamiento griego, una actitud hacia estos placeres de combate, y una concepción de estos placeres, de que deben ser satisfechos en ciertos momentos: “kairos”.
Y de hecho, se presupone la distinción entre dos partes del alma en constante lucha: una inferior y otra superior; y al aseverar esto se observa una paradoja, pues al pretender que uno mismo es más fuerte que uno mismo, implica que uno sea más débil que uno mismo.
Con respecto de esto, el mismo Freud dice unos siglos más adelante: “la sexualidad es la única de las funciones del organismo animado que traspasando los límites individuales asegura el enlace del individuo con la especie. Las condiciones de la vida psíquica del hombre son las que generan el conflicto; mismas que han elevado al hombre por encima del animal”. (Freud, introducción al psicoanálisis).
Con todo esto, podemos no perder de vista las brutales semejanzas entre el pensamiento moral de los griegos y la relación que guarda esto con la sociedad neurotizante actual y a su vez, las semejanzas de la cosmogonía de los griegos con lo que enseña el psicoanálisis. Pues desde antiguo se concebían “fuerzas opuestas en el alma del individuo, en constante lucha, una inferior y otra inferior”, “energeias capaces de salirse de control”, y un largo etcétera.

Y parafraseando a Freud: la privación no es siempre causa de neurosis, pero en todo caso de neurosis está presente la privación libidinal. Es decir, desde antiguo, la privación sexual del ser humano ha sido un factor importante en el ámbito de lo moral, al menos en occidente y ahora ya sabemos que esta problematización moral de la conducta sexual del ser humano se puede rastrear, “recordar” desde tiempos inmemoriales y las fuerzas inconscientes y libidinales siempre han conservado la misma dinámica intra-psíquica en el ser humano; creo que para entender la contracción de la neurosis en la sociedad actual es clave comprender estas cuestiones éticas y filosóficas que a occidente atañen desde tiempos inmemoriales.

Tal vez la pregunta que plantee al principio sea difícil de responder a cabalidad, sin embargo, creo que es vital para el psicoanálisis entender un poco más acerca de ésta preocupación que a lo largo de tantos años ha asaltado a la humanidad, al grado de convertirse en objeto de inquietudes morales. Así mismo, el psicoanálisis con su saber, otorga una visión distinta de la problemática y una alternativa “zurcidora” a la angustia que ésta temática moral y filosófica, a saber, la de la sexualidad,  ha suscitado durante tanto tiempo a la especie humana. 

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